Los monólogos, tanto cómicos como dramáticos, son una variación del teatro.
Muchos consideran que sólo se puede denominar "teatro" a la interacción entre dos personas encima de un escenario. Sin embargo, el hecho de que una persona salga a escena y cuenta historias reales o ficticias que concluyen con el llanto o risa de quienes lo escuchan, lleva a hablar de TEATRO.
Personalmente, y sabiendo que la risa es una terapia, aconsejo ir a ver monólogos cómicos. Yo cuando puedo voy a ver alguno y sinceramente pienso que es una experiencia gratificante.
Ahora, los monologuistas más conocidos son los promocionados por el canal Paramount Comedy. Este canal ofrece las últimas grabaciones de "Nuevos Cómicos" todos los viernes a las 21:30, y durante toda la semana en distintos horarios emite "Nuevos Cómicos Express" un programa compuesto de fragmentos de los monólogos que se van estrenando.
Ver monólogos cómicos a través de la televisión es divertido, pero lo realmente interesante es verlos en directo. Cada martes, el número 11 de la calle Arenal nos presenta tres monologuistas, a veces muy conocidos, a veces no tanto; pero casi siempre desternillantes. Desde hace un tiempo, la Joy Eslava (situada en ese número 11) en colaboración con Paramount Comedy contribuye a un Madrid risueño.
Cada persona es un universo y cada opinión un mundo; por eso aconsejo a aquellos que penalizan la comedia española ver en directo algún espectáculo español.
Estados Unidos tiene su propia manera de producir obras y monólogos y también su particular manera de interpretar. Esto no quiere decir que sea un modelo a seguir, no son los buenos y nosotros los malos. Somos diferentes, quizá dependientes en creación, pero independientes en creatividad. El entorno y la cultura influyen en la vida, y por tanto, en los monólogos; precisamente esta influencia es la que hace rica a la comedia española y a la estadounidense por igual.

Tienes razón, hace unas semanas fui a la Joy Eslava y es mucho mejor que verlos por televisión.
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